La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, según la Resolución 54/134 emitida el 7 de febrero del año 2,000.

La fecha se retoma de la propuesta de organizaciones feministas y activistas en defensa de los derechos de la mujer, que cada 25 de noviembre conmemoran el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, mujeres jóvenes que se organizaron en oposición al régimen de Rafael Trujillo en República Dominicana. El asesinato de las hermanas Mirabal en 1960 marcó el inicio del derrumbe de aquella dictadura.

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".

La Declaración de un Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se respalda en un amplio sistema jurídico internacional:
• La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, (aprobada por la Asamblea General de la ONU en su resolución 48/104, de 20 de diciembre de 1993).
• Resolución 52/86: “Medidas de prevención del delito y de justicia penal para la eliminación de la violencia contra la mujer” (12 de diciembre de 1997).
• La Declaración Universal de Derechos Humanos.
• El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
• El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
• La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
• La Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
• La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (aprobada por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos en su 24° período ordinario de sesiones celebrado en Belém, Brasil, en 1994).
• Las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer (Adoptada en la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer, 1985).
• La Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995).

En el contexto del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), organización feminista de carácter internacional, en consecuencia con su compromiso de:
• Combatir toda forma de violencia contra la mujer, en la familia y en la sociedad.
• Trabajar por la paz, la democracia, la justicia social, la libertad, la autodeterminación, la independencia nacional, la soberanía, y el desarme.
• Trabajar por un mundo libre de armas atómicas y demás armas de destrucción masiva.
• Dar un apoyo solidario a todas las mujeres y a todos los seres humanos, víctimas de la opresión, de agresiones, de discriminación racial, así como a aquellas y aquellos que padecen la ocupación y la dominación extranjera.

En 2017 expresamos nuestra preocupación ante estadísticas sobre la violencia contra la mujer, que nos recuerdan que aún hace falta fortalecer los esfuerzos locales, nacionales e internacionales para alcanzar una vida absolutamente libre de violencia para las mujeres.

Violencia sexual contra mujeres y niñas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró como un grave problema de salud pública la violencia contra la mujer (especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual). Según la OMS (2016), una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. La mayoría de estos casos el agresor es la pareja.

 Datos de ONUMUJERES:

• Más de 750 millones de mujeres que viven actualmente en todo el mundo se casaron siendo niñas. El matrimonio infantil es más común en África Occidental y Central, donde más de 4 de cada 10 mujeres se casaron antes de cumplir los 18 años y alrededor de 1 de cada 7 estaban casadas o viviendo en pareja antes de los 15 años.
• Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. 
• Al menos 200 millones de mujeres y niñas que viven actualmente han sufrido la mutilación genital femenina en los 30 países donde existen datos de prevalencia representativos. 
• Las mujeres adultas representan el 51% de las víctimas de trata de seres humanos detectada a nivel mundial. Las mujeres y las niñas representan el 71%, siendo las niñas casi tres de cada cuatro víctimas infantiles de la trata con fines de explotación sexual.

Mujeres en situación de conflicto.

Las mujeres de la región árabe enfrentan una situación particular de violencia, donde no solamente son víctimas de la cultura patriarcal en donde se encuentran las raíces de la violencia hacia las mujeres. En esta región las mujeres enfrentan las agresiones directas contra el cuerpo y contra la vida a partir de la ocupación de sus territorios. En este contexto las mujeres sufren también la obstaculización del acceso a los derechos económicos, sociales y culturales.

Las guerras en la región árabe son provocadas por las potencias occidentales que pretenden controlar sus recursos naturales. Esta situación obliga a sus habitantes y en especial a las mujeres a buscar nuevas formas de vida para ellas y sus familias fuera de sus fronteras, enfrentándose al fenómeno del desplazamiento forzado, volviéndose migrantes y/o refugiadas, en países vecinos o de Europa.

ONUMUJERES señala que entre 2000 y 2015, el número de migrantes internacionales aumentó en un 41% y alcanzó los 244 millones. El 50% de personas refugiadas del mundo son mujeres y niñas, según ONUMUJERES.

Tendencias Globales (informe anual de ACNUR, 2016) identifica tres países donde este fenómeno es más frecuente, en ellos se ubica el 55% de la población desplazada por las guerras: Siria (5,5 millones), Afganistán (2,5 millones) y Sudán del Sur (1,4 millones). Colombia también figura entre los países con mayores índices de personas desplazadas (7,4 millones), le sigue  Siria (6,3 millones) e Irak (3,6 millones).

Un estudio realizado por Alianza por la Solidaridad y UNFPA (2015), revela que una de cada tres refugiadas sirias en Jordania o Líbano, reconoce haber sufrido agresiones sexuales desde que abandonaron sus hogares y otra cifra similar de mujeres aseguran que han sido agredidas también físicamente. Estas mujeres viven diariamente la precariedad, la ruptura de sus vínculos afectivos y la hostilidad en las nuevas comunidades.

Este informe concluye que la violencia de género contra las refugiadas es mayor en los espacios públicos que en los privados, siendo sobre todo emocional (el 24,2 %), seguida de la sexual (9,6 %) y física (3,4 %). Los principales culpables son los vecinos, los propietarios de las casas, taxistas, y empleadores. La mitad de las víctimas de violencia vieron afectada su salud, un 25% físicamente, un 22 % psicológicamente y un 15 % por infecciones de transmisión sexual o por un aborto espontáneo.

Las migrantes refugiadas también viven con mayor intensidad la explotación laboral. ONUMUJERES afirma que las mujeres migrantes, tienen índices de participación en la fuerza laboral (72,7%) más elevados que las personas no migrantes (63,9%); además representan el 73,4% del total de las trabajadoras y trabajadores domésticos  migrantes internacionales. Sin embargo, solamente 22 países ratificaron el Convenio 189 de la OIT  que reconoce las vulnerabilidades adicionales de las mujeres trabajadoras domésticas.

Violencia feminicida en América Latina.

Los feminicidios son la muerte violenta de las mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal; en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión. Es la máxima manifestación de violencia contra la mujer.

Según datos de ONUMUJERES, un 38% de los feminicidios que se producen en el mundo son cometidos por la pareja masculina de la víctima.

La CEPAL advirtió en 2016 un incremento de feminicidios en América Latina, Honduras es el país con más altos índices de violencia feminicida en la región latinoamericana, con un total de 466 feminicidios. Le sigue El Salvador con 371 y Argentina con 274. Lamentablemente México y Colombia no figuran en las estadísticas del informe.

Marcela Lagarde advierte que la mayor parte de feminicidios se ejecutan en el seno del hogar, es decir que existen en la pareja relaciones de poder que desfavorecen a las mujeres, éstas pueden llegar a alcanzar manifestaciones de violencia que comienzan con actos simbólicos, o psicológicos y pueden llegar hasta el feminicidio.

Violencia institucional.

Como una clara violación a los derechos sexuales y reproductivos, se instala la violencia institucional en el cuerpo de las mujeres con las restricciones sobre el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Actualmente el aborto se encuentra penalizado de manera absoluta solamente en 5 países: Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, Malta y El Vaticano.

Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmachere, de 2010 a 2014 se produjeron en todo el mundo 25 millones de abortos peligrosos (45% de todos los abortos) al año; la mayoría de estos (97%) se produjeron en países de África, Asia y América Latina. La penalización del aborto impacta directamente en la salud y la vida de las mujeres más pobres, que no tienen acceso a servicios de salud especializados y además son condenadas como homicidas muchas veces como producto de abortos espontáneos. 

Los retos para la eliminación de la violencia hacia la mujer siguen marcando un camino por recorrer. La Federación Democrática Internacional de Mujeres refirma su compromiso de seguir trabajando por la paz para las mujeres de todo el mundo.

Lorena Peña, Presidenta de la FDIM, llama a todas las organizaciones afiliadas a redoblar sus esfuerzos en la denuncia y movilización por la erradicación de todo tipo de violencia, especialmente la violencia por razón de género.