América y El Caribe.

El 26 de noviembre se realizaron las elecciones nacionales en Honduras. De entre 9 candidaturas a la presidencia, los resultados a boca de urna otorgan una amplia victoria a Salvador Nasralla, candidato a la presidencia por la coalición Alianza de Oposición contra la Dictadura, conformada por el Partido Libre (Libertad y Refundación, que surge como un instrumento de lucha popular contra el golpe de Estado en 2009) y el Partido Innovación y Unidad.

El Tribunal Supremo Electoral hondureño se ha involucrado en una serie de irregularidades que han impedido otorgar resultados oficiales y transparentes al pueblo hondureño y a la comunidad internacional, situación que ha generado un escenario de caos social y político que complica un desenlace pacífico y democrático de estos comicios.

El pueblo hondureño ha denunciado un fraude electoral a la luz del día, a pesar de la presencia de observadores internacionales, incluyendo la delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA), que no se ha pronunciado; incluso ante la instalación de un estado de sitio a partir del 01 de diciembre, con una duración de 12 horas diarias.

La respuesta represiva de Juan Orlando Hernández, ante la exigencia popular de la publicación de los resultados electorales con transparencia y objetividad, manda a detener a toda persona que no cumpla con el horario de circulación permitido (desde las 18H00 hasta las 06H00, hora local), violando de manera arbitraria las garantías constitucionales y los derechos humanos de la población hondureña.

Denunciamos el sesinato de Kimberly Dayana Fonseca, suceso que aconteció la noche del viernes 01 de diciembre, al repudiar el fraude junto a sus vecinos.

Responsabilizamos a Juan Orlando Hernández, por todos los asesinatos que bajo su gobierno se han ejecutado en contra de activistas ambientalistas, indígenas, periodistas, estudiantes y dirigentes sociales; de manera especial nos indigna el asesinato de Berta Cáceres, quien mantuvo una fuerte lucha contra la minería desde el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

Denunciamos la violencia y la represión promovida por el actual gobierno ilegítimo y producto de un golpe de Estado que pone en serios cuestionamientos la existencia de una democracia real para nuestro hermano pueblo y mujeres hondureñas.

Llamamos a todas las organizaciones feministas y populares del mundo a emitir pronunciamientos en favor de la democracia y contra la dictadura en el país centroamericano.

¡POR LA DEMOCRACIA, LA PAZ Y NUESTROS DERECHOS, NO A LA DICTADURA EN HONDURAS!